• Queen Elena

La historia de mi trasquilada.

Si... Me trasquilaron. Esto es todo lo que sucedió.


Los que me siguen en Instagram ya sabrán de el gran fiasco que fue mi decisión de cambiarme el look hace 4 meses cuando quise hacerme capúl. Me duró diviiiino 15 días, hasta que creció y tuve que mandarlo a “cortar un poco” porque ya se me metía en los ojos. Ahí comenzó mi calvario.


Yo tengo una muy mala costumbre y es ir a cualquier peluquería a que me despunten y usar cualquier cosa que cualquier amiga me recomiende –“te lo juro, usa esto en las noches y vas a ver cómo te crece el pelo” y después de usarlo por 3 meses te das cuenta que es FALSO!  Esas malas costumbres, me llevaron a tener el capúl como si fuera Winona Ryder en Beetle Juice o Betty la Fea cuando recién llega a Ecomoda. TODO MAL!!! Por si no recuerdan todo mi karma, les dejo fotos abajo.





A raíz de mi intento de recuperar mi pelo, empecé a usar tratamientos que me recomendaron para que mi capúl creciera más rápido y yo empezara a parecer una persona normal y no un burro. La buena noticia es que el pelo crece! Y al mes ya todo estaba en orden. Y como ya todo estaba de nuevo en su normalidad, obviamente yo me aburrí de verme igual que siempre y decidí ir a que “le dieran volumen a mi pelo” en la peluquería de la esquina. SEGUNDO STRIKE.


No sé qué me hicieron, pero mi pelo parecía una escoba de paja… Era el pelo más horroroso, horquilludo, seco, sin forma… Mejor dicho, todo lo que una mujer NO quiere tener en su cabeza. Todo esto me hizo abrir los ojos y darme cuenta que era necesario que yo dejara de ser tan mensa y empezara a invertir un poquito más en un buen peluquero y dejara de gastar en tratamientos carísimos para mantener mi pelo bonito, tratamientos que realmente compraba para arreglar lo que los mil peluqueros que me habían tocado el pelo habían dañado. Ha sido la decisión mejor tomada de mi vida.


Me puse a investigar en instagram, a buscar un buen peluquero, que la gente recomendara, que yo pudiera ver fotos de los resultados y que realmente me gustara su forma de trabajar y encontré a Javier Duque, en la carrera 11 con calle 81 en Bogotá. En cuanto vi las fotos de los resultados, pedí una cita y al siguiente día a las 9am ya estaba en su peluquería pidiéndole que me salvara (digo pidiéndole para no dañar mi reputación, por que realmente le estaba rogando).


¿Qué me hizo? Me hizo de todo. Primero, me regañó obviamente, luego me volvió a regañar y finalmente me regañó de nuevo. Y tenía toda la razón: en el último año había ido a 5 peluquerías distintas (a cualquiera que me encontrara en la esquina) a que me arreglaran el capul, me lo despuntaran, me pusieran keratina y mil estupideces más que lograron hacer que mi pelo 1. Perdiera su forma natural que era muy bonita, 2. Se me empezara a caer y 3. Estuviera super seco y pareciera el pelito de un potro recién nacido.


Luego de los regaños, comenzó el proceso:


1.Color, para darle más movimiento al pelo y claridad a mi cara. Me hizo algo que se llama “contouring” que es darle brillo al pelo alrededor de la cara, todo en tonos marrones por que yo soy anti mono. Me encantó como quedó.


2. Frizz Off en el capul para que se mantenga aplacado. Me encantó.


3.Corte. Tal vez el paso más importante. Le devolvió la vida a mi pelo. 

Quedó con movimiento, crespito, divino.


4. Thermocut, un corte con una tijera caliente que sella todas las puntas del pelo y quita la horquilla. Sinceramente, no recomiendo que se hagan esto. Es caro, y yo la verdad, no veo diferencia en mi pelo. Está muy brillante, ¡eso sí! Pero horquilla sigue teniendo.



En fin… Les cuento todo esto para que si alguna mujer me está leyendo y se siente absolutamente identificada con mi historia, realmente cambie la forma en la que trata a su pelo. Puede sonar ultra narcisista, infantil, superficial, lo que quieran… pero el pelo es muy importante para la autoestima de una mujer. No importa si es largo, corto, crespo, liso, afro, como seaaaaaaaaa… ninguna mujer puede negar que cuando tiene un día de mal pelo, siente que todo le sale mal. Y si no me creen, vean éste  pequeñísimo corto italiano: https://www.youtube.com/watch?v=jxpKOlQ4L4I. Entenderán a lo que me refiero. Inviertan en un buen peluquero, en un buen tratamiento, y verán que el gasto mensual en pelo se reduce a un 50% y la autoestima va a crecer un 100%.


P.D: Nadie me está pagando o patrocinando para escribir estas palabras. Creo que mi nuevo peluquero ni siquiera sabe que tengo un blog. Lo quería compartir, porque en serio considero que es un tema que a toda mujer frustra. Por menos “odio ese peluquero, me cortó más de lo que quería, me trasquiló, ahora un año para que me crezca, no quería quedar tan mona” dejemos que nos toque el pelo solo la gente que sabe lo que hace.