• Queen Elena

Luisa, la de Eloísa.

Contar historias y hacer que el mundo entero se enamore de sus relatos ha sido siempre un súper poder del sur. El folclor, los colores, los sabores y la manía de hacer todo con un nivel de fanatismo por el detalle es lo que ha logrado diferenciar a los diseñadores latinos del resto del mundo. Y aunque existe un imaginario del vestir latino, la marca colombiana Eloísa se ha dado a la tarea de contarle al mundo otra historia, una más libre y más incluyente, con colores, flora y fauna, pero también con historias de dolor y de resistencia que son leídas como procesos de crecimiento y de renacer por su creadora: Luisa.


Me senté a hablar con ella en una tarde soleada en Madrid mientras ella amanecía en Bucaramanga, y aunque físicamente nos separan miles de kilómetros, se siente como si estuviéramos encontrándonos en Bogotá. Como si nos hubiéramos visto en alguna feria de diseño y nos hubiéramos puesto a echar chisme, como normalmente hacíamos. Hablamos de todo: la vida, la maternidad, el matrimonio y todas las cosas de la vida que quisiéramos tener en algún futuro (algunas ella, algunas yo). Pero sobretodo quería hablar con Luisa acerca de Eloísa, de su brillante marca que se siente como si fuera una amiga, como ella misma dice


“Eloísa es un personaje que construí. Es una persona que quiere intencionalmente ser el centro de atención pero que es tan humana y cercana que en definitiva le coges cariño. Es la amiga que siempre tiene algo lindo que decir, que no tiene miedo de ser polémica, que todo lo malo lo convierte en bueno, es la amiga de confianza”.

En febrero Eloísa lanzó su nueva colección Ex Cupida. Una colección que celebra el amor en todas sus formas, tamaños y sabores. Junto a la colección la marca catapultó su nueva y mejorada tabla de tallas, donde literalmente caben todos. Ex Cupida es y no es una historia de amor, es y no es una historia latina, es y no es un derroche de cursilería: “La colección es muy clichesuda, pero es todo lo contrario: el anticristo del San Valentín”. Aunque Cupido “flecha” parejas heterosexuales, en la colección vemos representada a una Cupida femenina, capaz de reivindicar las diferentes formas de amar.


Luisa sobre el amor y sobre el sur:

Gloria Elena Nieto [G.E.N]: Sé que tu iniciaste en el mundo de la moda de una forma particular, primero pasando por estudios de odontología y luego dedicándote a la ilustración. ¿Cómo fue, para ti, llegar a crear Eloísa?


Luisa Castellanos [L.C]: Yo empecé estudiando odontología por presión social porque mi papá es odontólogo y el ya me había comprado la fresa esa y yo ahí dije “pues ya qué”. Además, yo misma no le daba el valor a la carrera de Diseño de Moda. Yo misma decía “yo de eso no voy a vivir”. Pero obviamente eso no era para mí (odontología) así que decidí que no quería seguir con la carrera y sentí que donde más encajaba era en moda. A mi siempre me gustó dibujar y la parte gráfica, no se me daba coser como tal. Pero nunca entendía como iba a hacer para vivir de ese gusto.


Hacia quinto semestre, nos tocó crear una colección de moda masculina inspirada en el libro “La Rayuela” de Cortázar que no podría ser más difícil de leer. Le dijea la profesoraque yo no sabía coser y ella me dijo “por qué no intentas ilustrar o estampar los textiles y que esa sea tu entrega”. Eso hice: ilustré los personajes. Un amigo me ayudó a hacerle la serigrafía a una tela y cuando me la entregó dije “esto es lo que yo tengo que hacer en mi vida”. La prenda final era una ruana de paño y el forro era mi ilustración. ¡Me gané el concurso a mejor diseño! Me arrepiento de haberla vendido, porque era increíble. Ahí conseguí trabajo como ilustradora para marcas como Azulu, ST Dom, entre otras. Comencé a tener muchísima visibilidad. Me empezaron a llamar otros clientes grandes, pero hubo un punto en que solo me llamaban para crear estampados bajo el mismo imaginario latino del tropical chic, las orquídeas, las palmas y los vuelos. Comencé a estar muy hastiada de lo mismo y hasta dejé de dibujar. Por ese motivo nació Eloísa: como una contraposición o respuesta a la latinidad y lo tropical como lo leían los demás. En definitiva, había un nicho que estaba muy desatendido y que quería vestir de color, pero no de la típica selva. Eloísa tiene unos estampados muy fuertes con siluetas sencillas, pero son diferentes porque tienen la capacidad de elevar un look y de iniciar una conversación. Los estampados de Eloísa cuentan historias.

G.E.N.: Yo veo que no es solo una contraposición al ideal de la moda colombiana desde el estampado, sino también desde las siluetas sueltas y cómodas totalmente en contra de los vuelos, los escotes y las cinturas ceñidas.

L.C.: La moda latinoamericana tiende a ser incómoda, pero están pasando cosas muy interesantes en la moda colombiana que son referentes diferentes, que hacen las cosas diferentes.


G.E.N.: En la página web y en Instagram definen la marca como “easywear”. El concepto de easywear en un momento en el que vestirse de forma cómoda es el pan de cada día. Pero Eloísa ya lo hacía desde antes de la pandemia. ¿Cómo fue el crecimiento de la marca durante esa temporada?

L.C.: A mi la pandemia me ayudó a entender la forma en la que yo tengo que dirigirme a mis consumidores. Yo, como persona, en mi Instagram decía siempre lo que pensaba y como se me ocurriera. Y durante la pandemia hicimos una consultoría de marca donde nos dijeron “pero es que la esencia de Eloísa eres tú y la relación con tu hermana, eso es lo que tienen que comunicar”. Antes de la pandemia estábamos muy concentradas en vender en multi marcas y en retailers, y llegó la pandemia y las tiendas cerraron. No tenían contenido ni tampoco e-commerce. Yo ahí decidí hacer contenido desde la plataforma de Eloísa: cómo se veía la prenda, de dónde nacía el estampado, todas esas cosas. Poco antes de la pandemia sacamos “abstracta” que fue la primera colección donde hicimos caftanes y enterizos. Y fue un éxito. Esa ha sido la colección mejor vendida. Nos enfocamos en la ropa cómoda, en hacer contenido, en venderle directamente al consumidor, y ese fue el cambio más grande. La pandemia nos hizo reconsiderar en qué estábamos gastando la energía y cómo estábamos mostrando y comunicando la marca. Yo llevé mi humor y mi payasada a la marca, y aunque tuve miedo de hacerlo, fue muy bien recibido.


G.E.N.: Eloísa lleva ya varias colecciones rompiendo con los estereotipos de tallaje dados por la industria de la moda y sobretodo por el fast fashion. ¿Qué las llevó a crear una nueva tabla de tallas más incluyente?

L.C.: Eso fue algo que Gaby y yo pensábamos, pero decíamos “si ni siquiera la talla XL se vende, no es buena idea ponernos a crecer aun más el tallaje”, pero nos pasó en un Buró en el que estábamos con la marca que llegó al stand una chica de talla grande. No encontró nada que pudiera ponerse y que le quedara bien. Se puso tan triste. Yo solo pensaba “¿cómo es posible que yo desde mi posición feminista y que siempre disfruto dibujando mujeres plus size, no tenga forma de venderle a ella algo que le quede en su talla?”. Nos sentimos las tres tan tristes en ese momento, que nos pusimos a llorar juntas en el stand. Yo no sabía que hacer, me sentía muy mal. No podía ser que Eloísa siendo una marca dedicada a la mujer, hiciera sentir a algunas mujeres excluidas. Fue una experiencia muy fuerte para mi. Le regalé una pañoleta, le pedí perdón, y le prometí que eso jamás iba a volver a pasar… que en las siguientes colecciones iba a poder encontrar algo que le iba a quedar perfecto para su cuerpo. Y así fue. Le cumplí la promesa.

Lo que sucede con el tallaje en Colombia es que el estándar está mal. Yo por ejemplo soy talla M y en algunas marcas termino siendo XL, ¡es una locura! Fue un trabajo durísimo con los talleres y las modistas, cambiándoles la forma de hacer las cosas, de pensar, pero lo logramos. Comenzamos con XL, luego XXL, y ahora ya XXXL. Fue un proceso muy lindo, aunque después nos dimos cuenta de que las tallas grandes no se vendían tan bien y esto era porque no teníamos una representación de esos cuerpos en la comunicación de la marca. Con la colección “Vida Detenida” comenzamos a tener modelo talla L, y ya nunca sacamos colección si no tenemos una modelo plus size.


G.E.N.: Indudablemente, esta es una marca que respira el amor por contar historias y el vivir suramericano en sus colores y estampados. ¿Cómo crees que ha influido Latinoamérica y su estética en la forma en la que Eloísa piensa a su “tipo” de consumidor?

L.C.: El cuerpo de las latinas. Es eso. Uno tiene referentes muy europeos cuando trabaja en esta industria. Y aquí en Colombia es otra cosa.Yo que viví en Europa pude darme cuenta de que los colores y los estampados son algo muy latino. A mi me da buen genio vestirme de estampados y de colores que resalten mis ojos o mi pelo, por ejemplo. Mi forma de vestir en Ámsterdam era eso… color y estampados. Era mi forma de recalcar mi latinidad. Eso y la corporalidad latina son lo que más han influido en mis diseños para Eloísa.


G.E.N.: Para los que te seguimos, fue muy doloroso ver tus historias tan tristes cuando decidiste regresar de Ámsterdam a tu adorada Santander. ¿Puedes contarnos qué fue lo que más extrañaste del vivir latinoamericano?

L.C: Para mi la vida y el regreso de Ámsterdam fue un tema de ego. Yo me fui en un momento en que a mi me estaba yendo muy bien profesionalmente, Eloísa iba súper bien y a mi ya mucha gente me conocía. Yo aquí era cool. Cuando llegué allá fue un enfrentamiento muy duro porque yo no era nada ni nadie. Me sentí muy desarraigada de todo: de mis amigas, del tema feminista porque sentía que en Holanda todas las mujeres lo tenían resuelto, desarraigada de la comida colombiana. El mayor choque fue sentirme sola cuando en Colombia lo tenía todo. Al regreso me di cuenta de mil cosas que aprendí estando allá: ser más paciente, escuchar, tener más gentileza en mi hablar.



¡Es que para mi hasta ir al mercado era un drama! Yo sentía que tenía que pedir perdón por todo. Eso es algo muy colonialista, el sentirte menos y sentirte chiquito, y sentir que tienes que pedir perdón por existir y ocupar espacio. Siendo Ámsterdam tan chiquita, yo la sentía enorme, tres veces más grande que Bogotá. Y sin embargo todo esto me llevó a crear Florecer que era una colección del regresar después de la pandemia, pero también del regresar a Colombia. Fue la primera colección en la que ilustraba flores, flores a mi manera, donde representaba mis raíces que para mi son eso: las flores. Me sentí muy acompañada por todos los que quieren a la marca. Fue muy lindo.


G.E.N: Hablemos de la nueva colección de Eloísa, ExCupida. ¿De qué viene?

L.C.: A mi me da un poquito de miedo de hablar de temas como el feminismo en Eloísa. No quería mezclar mi persona política con la marca. Para mi el feminismo ha sido un despertar y una forma de vivir, me ha hecho cuestionarme. Pero no quería llevarlo a la marca porque no quería tener el shaming de un titular tipo “blanca capitalista lanza colección hablando de feminismo” porque en twitter te agarran y no te sueltan en semanas… Entonces había querido mantenerlo lejos. Pero venía San Valentín y aunque sé que es una fecha capitalista, creada por los estadunidenses para vender chocolates y que adoptamos los latinos, dije “no me importa nada de eso… cualquier fecha para celebrar el amor y tener esa excusa es fantástica para mi”. Que delicia que te regalen flores y chocolates porque los estadunidenses se lo inventaron. Genial por mi.

¡Vi unas fotos de una fotógrafa española que hizo unas fotos maravillosas súper cliché con corazones y fondos súper cursis y dije “yo quiero hacer una colección así”! Le conté a Gaby la idea, le dije que quería crear una colección llena de clichés y de cursilerías típicas de estas fechas, pero dándole la vuelta. Aunque la colección tiene corazones, rosas, rojo, rosado, flores y cupidos realmente es todo lo contrario. Es el anticristo del San Valentín. Se llama Ex Cupida que suena como “escupida” y tiene este fondo de humor y burla al amor romántico. Estas fechas se han vuelto importantes para hablar del amor romántico y cómo ha perjudicado la vida de las mujeres, entonces sentí que era una oportunidad para crear una colección que celebraba el amor, pero desde otra perspectiva. Si tu te fijas en los estampados, realmente no hay un cupido. Porque cupido es este personaje infantil, que junta parejas heterosexuales, etc. Pero aquí tenemos estampados de Cupidas, que son chicas y que están llorando y que cuentan una historia totalmente diferente. La comunicación de la colección fue totalmente diferente, también.



G.E.N.: ¿Cuánto tiempo se demora Luisa en crear una nueva colección, desde la búsqueda de la inspiración hasta la producción de las piezas?

L.C.: Me demoro como un mes y medio o dos meses. No es tanto tiempo. Pero es que cuando yo me inspiro, me inspiro (risas). Sacamos dos colecciones al año y una entre campaña. Tenemos la colección de básicos que es una colección eterna, pensada para crear prendas con estampados más tranquilos y convencionales con los que puedas combinar las prendas de las colecciones actuales.


G.E.N.: ¿Cómo se ve el futuro para Eloísa?

L.C.: Por ahora, sobrevivir la tercera guerra mundial (risas). Lo que queremos es poder expandir las líneas de la marca. Quisiéramos tener línea para niños, pero también quisiéramos tener Eloísa Home. Pero claro… Los proveedores cambian en ese sentido. Pero nos soñamos con tener individuales, cojines, etc. Es algo que a mi me encanta. Queremos expandir las líneas de Eloísa, pero también conquistar otros mercados. Nos gustaría estar e México, en Estados Unidos y de pronto después movernos a Europa. Todo esto pasa progresivamente, pero por ahora esos son nuestros planes.